
A pesar de tener relaciones diplomáticas con Canadá desde 1944, las relaciones con este país empezaron reapuntar desde finales de la década de los 80s, y tomaron fuerza a partir de la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte en 1994.
Desde la entrada en vigor del TLCAN, no sólo han aumentado los lazos comerciales entre México y Canadá, también han tomado lugar otros fenómenos que nos hacen acercarnos más a este país: alianzas entre unidades subnacionales, creación de institutos de investigación, programas de intercambio estudiantiles, programas temporales de trabajo, reuniones entre los representantes de gobierno, etc. Así, a casi 70 años del inicio de relaciones diplomáticas, México y Canadá están más cerca que nunca.
Sin embargo, no todo ha sido miel y gloria, los gobiernos de México y Canadá han tenido sus discrepancias en el pasado. El gobierno canadiense mostró su escepticismo a la propuesta de Vicente Fox de una mayor cooperación entre ambas naciones a través del “NAFTA Plus”, y las altas solicitudes de refugio por parte de mexicanos obligaron a Canadá a imponer el visado a México en 2009, durante la administración de Felipe Calderón.
Bajo este contexto, la administración entrante de Enrique Peña Nieto se enfrentará a una serie de retos que atender para hacer de la relación con este socio estratégico una aún más fuerte y dinámica, que sirva como paradigma en el proceso de unión de Norte América.
En este ensayo mostraremos una serie de temas que deben ser prioritarios para la nueva administración en la relación México-Canadá, con el objetivo de enmendar errores del pasado y al mismo tiempo tener soluciones creativas para los retos que enfrenta la región Norteamérica en su conjunto.


